Guardar los cojines del jardín para que se mantengan secos y limpios

Ilustración de un paisaje

Los cojines de jardín hacen cómodas las sillas y los bancos, pero sufren con la lluvia, la humedad y el polvo. Si se quedan mojados o se guardan sin cuidado, se enmohecen, huelen mal y pierden el relleno. Guardarlos bien en la temporada baja y protegerlos cuando llueve es una tarea sencilla que evita muchos problemas, y hace que los cojines duren mucho más tiempo en buen estado.

Guardar bien

Antes de guardarlos, límpialos con un cepillo suave para quitar el polvo y la suciedad. Lava las fundas si se pueden retirar, siguiendo la etiqueta, y limpia las manchas de los cojines con agua templada y jabón neutro, frotando con suavidad. Aclara bien, y deja que los cojines y las fundas se sequen por completo, al aire y a la sombra.

Es fundamental que estén totalmente secos antes de guardarlos. Un cojín húmedo por dentro desarrolla moho en poco tiempo. Dale la vuelta y apriétalo con las manos para comprobar que no queda humedad en el relleno. Si dudas, déjalo un rato más al aire, en un lugar ventilado y cubierto, donde no le dé la lluvia.

Guárdalos en un baúl, un arcón o una caja con tapa, en un trastero o en un armario seco. Puedes usar bolsas de tela transpirables; evita las bolsas de plástico cerradas, que atrapan la humedad. Coloca los cojines planos o de canto, sin aplastarlos con peso, y añade una bolsita de hierbas secas o de lavanda para que huelan bien.

Durante el uso, si amenaza lluvia, mete los cojines en casa o cúbrelos. Sacúdelos y dales la vuelta de vez en cuando para que se desgasten por igual. Comprueba las cremalleras y las costuras, y repáralas a tiempo. Si un cojín pierde la forma, ahuécalo o añade un poco de relleno. Así aguantan muchas temporadas, y el jardín siempre tiene un aspecto acogedor. Si no tienes sitio para guardarlos, puedes apilarlos en un rincón cubierto de la terraza y taparlos con una funda de tela transpirable. Comprueba de vez en cuando que no se haya colado agua.